Caja Piura: Entidad financiera del Sistema del Sistema de Cajas Municipales del Perú. Dedicada a otorgar créditos para microempresas. Cuenta con agencias en el norte del país.
ADRIANA ROCA
Repleto de pasajeros, el avión de Lan desciende sobre la pista de aterrizaje del aeropuerto de Piura. En éste ya se ven indicios de su remodelación, a cargo de Aeropuertos del Perú, como la nueva cafetería Altomayo y la playa de estacionamientos remodelada, que ahora está a cargo de Los Portales. Un calor imperdonable azota el cuerpo al descender de la aeronave y un atardecer sin límites invade el cielo.
Pero el destino final no es Piura, ni siquiera Colán; es Máncora, pueblo playero ubicado a dos horas y media del aeropuerto de Piura. Así, un turista cualquiera emprende el viaje al norte en auto para llegar a su última parada. En el camino, entusiastas avisos de Herbalife, la Caja Piura y Los Portales llaman la atención, para luego ser reemplazados por un desierto, estrecho y despiadado, plagado de basura por kilómetros y kilómetros. Y más kilómetros.
Tras haber recorrido esas dos horas y pico de camino se llega a Máncora, ya de noche, para encontrar un pueblo atravesado por una carretera. Los camiones levantan polvo por todas partes, y éste pasa a formar parte del menú de los pintorescos restaurantes. Y a la vista están miles de turistas transeúntes que caminan por la misma carretera, junto a los camiones.
Ése fue básicamente el panorama que presenciaron los 6,000 turistas que fueron a celebrar la llegada del 2010 en el norte. Sin duda alguna, es alentador que estén llegando cada vez más visitantes a la zona, pero también es necesario echarle un vistazo –algo crítico– al reciente desarrollo turístico del destino.
Para comenzar, se estima que en el 2009 Máncora recibió alrededor de 100,000 visitantes, principalmente procedentes de Lima, Ecuador, Brasil y Argentina. Los principales hoteles de la zona, entre los cuales están Las Pocitas, Las Arenas, GrandMare Hotel & Bungalows, Villa Sirena y DCO Suites, Lounge & Spa, entre otros, estiman que la tasa promedio de ocupabilidad en el 2010 será mayor a 60% entre semana y de 100% los fines de semana. Incluso, si en el 2009 la llegada de turistas a la zona creció 2% a pesar de la crisis económica y la gripe “porcina”, se espera que este año el destino atraiga al menos 4% más de turistas.
De hecho, de la mano del crecimiento de la demanda, también ha venido creciendo la oferta hotelera. Por ejemplo, la cadena de hoteles Aranwa acaba de ampliar su hotel en Vichayito, al sumarle 24 carpas privadas nuevas (SE 1201) e Inkaterra podría abrir un hotel en Cabo Blanco. De acuerdo con Jackie Vargas, del hotel DCO, la oferta de alquiler de casas también se viene dinamizando. “Y un público que viene creciendo mucho es el de extranjeros de la región, sobre todo chilenos y argentinos”, señala la ejecutiva. Asimismo, en el segundo semestre del año pasado el mítico hotelero “Wawa”, dueño y epónimo del Hotel de Wawa, vendió su establecimiento a la empresaria Rose Ramos, de Brasil. Así, en su antiguo local se inaugurará el Pink Parrot Hotel, un establecimiento cuya meta será crear un espacio parecido al de Nikki Beach de Marbella, St. Tropez y Miami Beach.
Sin embargo, para poder consolidar el destino como uno de moda al estilo de Miami Beach o Ipanema, por ejemplo, la carretera debe salir de la mitad del pueblo y la limpieza debe ser prioridad. Dentro de las buenas noticias, según Javier Moquillas, subgerente de infraestructura de la Municipalidad de Máncora, un gran malecón está encaminado, y también se ha planeado hacer un bypass para sacar la carretera del camino, pero ese es un proyecto a largo plazo. Ahora bien, los cambios mayores deberían apurarse si se quiere que el único azote para los turistas sea el del abrasador sol piurano.
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