Comercio Perú: Noticias sobre el sector de retail en el Perú. Compras minoristas, consumidores, etc.
Rafael Lanfranco y Pedro Crespo
En una entrevista que hicimos a comienzos de año con el IAB Perú, gremio que agrupa a agencias interactivas, medios de comunicación digitales y anunciantes, nos contaron con marcado entusiasmo que el 2010 sería el año del comercio electrónico, y que no debería sorprendernos que uno de los grandes jugadores en el sector retail lanzara su tienda online. Sin embargo, cuando consultamos con la mayoría de tiendas por departamentos, éstas no compartieron el mismo entusiasmo. “Aún no hemos incursionado (en la plaza local)”, señaló Paola Alarcón, vocera de Tiendas Ripley, aunque en Chile se puede apreciar un variado menú de productos en su web y un carrito comprador para adquirir desde biombos hasta laptops. Lo mismo sucede con Saga Falabella, empresa para la que el comercio electrónico es un proyecto en mente, pero sin fecha clara de lanzamiento (pese a esto, fuentes del sector señalaron que se estaría formando un equipo en la empresa para sacar adelante ese proyecto este año, como ya lo tienen en Argentina).
La historia no es diferente en tiendas de menor tamaño. Carsa por ejemplo tampoco tendría un proyecto en ciernes (su página web está en remodelación) e Hiraoka, otra cadena de electrodomésticos, no ha dado muestras de interés. Quizá la excepción aquí es la Curacao, que podría considerarse pionera en el e-commerce del comercio peruano, pero que está dirigida más al mercado externo. “Nuestra tienda virtual nació como un canal adicional, una alternativa de compra a los peruanos residentes en el exterior que deseaban enviar un electrodoméstico a sus familiares en cualquier parte del Perú, este tipo de venta está dirigido principalmente a este público y ha venido funcionando muy bien”, señaló Juan Freire, su gerente general. En ese sector no les ha ido mal. De acuerdo con Freire, las ventas anuales crecen sosteniblemente superando en 40% su meta inicial para el 2009. Caso similar es el de tiendas Wong, que ha hecho de su web un canal de envío de remesas en víveres para los familiares de los peruanos en el exterior.
Pero ¿por qué esta apatía en el campo del comercio en el Perú? La situación podría tener cierta lógica pragmática que baja a tierra el “hype” que suele rodear a la tecnología. Todos saben que el e-commerce se viene y hay que estar en Internet, pero la pregunta es cómo, cuándo y por qué ahora. La respuesta se hace más difusa cuando los incentivos no son tan fuertes. Así, todas las cadenas mencionadas ya cuentan con un negocio “offline” –la tienda– funcionando, con personal, con procesos ya establecidos, con alta frecuencia de clientes y con una marca conocida y consolidada. ¿Por qué el riesgo de canibalizarlo con una web y en un mercado de consumo online que recién está empezando?
Como suele suceder con los procesos de innovación, serán los más pequeños los que abrazarán antes las nuevas tecnologías por pura y simple necesidad, lo que permite una reducción significativa en sus costos y los gastos, la posibilidad de entrar a competir a menor costo, y la posibilidad de llegar más fácilmente y con mayor eficiencia a mercados nicho. The Tag Line por ejemplo, una empresa peruana que hace camisas a medida, ha desarrollado en su página de Internet un espacio virtual para que sus clientes armen sus propias camisas, seleccionando cuello, color, tipo de mangas, modelo, y las compren vía web, ya sea usando la tarjeta de débito o crédito; muy web 2.0. “Lo que nos ahorramos en alquiler de local y demás gastos fijos de tener una tienda montada en un centro comercial, los destinamos a la calidad de servicio”, dice Juan Antonio Castro, uno de los accionistas del proyecto. Así, en lugar de gastar en tienda la empresa puede enviarle un “sastre” que toma las medidas del usuario en donde este señale (oficina, casa) para luego quedar registrado en su base de datos y facilitar las compras restantes vía web.
Los ahorros serían significativos. Lo que podrían ser US$8,000 mensuales sólo en los costos fijos de una tienda offline, se reducen a US$800 que incluyen el mantenimiento de la web, más el personal de atención. Ahora, Castro confiesa que su tienda virtual es más un espacio de promoción que de ventas, a pesar de que ya se pueden hacer transacciones. La apuesta a futuro es que esto vaya cambiando y estar bien posicionados para cuando llegue la “ola” del e-commerce.
Ésa también es la apuesta de Eduardo Acuña, gerente general y fundador de Idakoos, una diseñadora de polos "costumizables" con presencia en varios países, y que recientemente cuenta con una tienda en el Perú. “El comercio electrónico recién está comenzando y por ahora más que rentabilidad estamos buscando posición de marca”, subraya Acuña. El negocio que empezó en Estados Unidos y de capitales peruanos ya tiene más de seis años y cuenta con transacciones a más de 112 países; su tienda peruana no tiene más de seis meses. “La operación en el Perú es una de largo aliento, pues el ciclo de vida del negocio del e-commerce todavía está en introducción”, agrega. Sin embargo, Idakoos Perú ya genera más de 500 órdenes de compras mensuales y su operación en el mercado local está alrededor del 3% de sus operaciones totales. Vale mencionar que el mecanismo de venta de sus polos no sólo ofrece la "costumización", sino también comparte las ganancias con distribuidores online como suele hacer Amazon con su sistema de partners.
Sumemos al esfuerzo a aquellos pequeños negocios que buscan llegar a un nicho de mercado externo, mucho más maduro, sin tener que montar una tienda fuera del país. Dédalo Arte & Artesanía, la conocida tienda de arte utilitario, ya tiene fecha para lanzar su página (aunque no nos ha especificado cuándo). “La web busca ser un espacio atractivo que le permita a nuestros clientes extranjeros acceder a los objetos de arte, diseño y artesanía contemporánea que forman parte de nuestra oferta”, refirió su gerente general, Fernando Pérez-Egaña. Enfocarse en el mercado externo busca también que sus ventas en tienda para el público en el Perú no se perjudiquen.
La proliferación de los pequeños negocios la vienen sintiendo también los sistemas de pasarelas de pagos, que hacen mucho esfuerzo por reducir el gap de confianza de los consumidores hacia las compras online. Safety Pay es uno de los más entusiastas. Su sistema de pago ofrece a los usuarios la posibilidad de ocultar sus datos personales y de tarjetas de crédito en la transacción a cambio de código de consumo que luego debe ingresarse en la cuenta de un banco afiliado para validar la operación. El sistema agrega pasos a la operación de compra (incrementando el riesgo de que el usuario se frustre en el proceso y no culmine la operación), pero a pesar de ello esperan por lo menos duplicar el número de comercios afiliados así como aumentar 10 veces el número de transacciones. Cerca del 60% de sus clientes pertenecen a los sectores de regalos, viajes, comida y gadgets tecnológicos.
Con todo esto, parece que el panorama es menos entusiasta que lo que vaticina el IAB, pero no por eso malo. El avance del e-commerce está fuera de discusión, pero como señaló Paul Thorndike en una de las entradas de su blog, la innovación más agresiva probablemente no vendrá de los grandes sino de los más chicos. Lo paradójico del tema es que quizá hasta que un negocio fuerte no se aviente a la piscina online no sentiremos a ciencia cierta que el comercio electrónico llegó finalmente para quedarse.
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