Economic News: Noticias relacionadas a empresas peruanas y extranjeras en el Perú.
Por Héctor Collantes
Parece portada de historieta. Recuerda a deseos de que las malas noticias dejen de llegar demolidas a puñetes por el mensajero de las buenas nuevas. Marzo pareció ser este mensajero. El notable repunte de 33% de la Bolsa de Valores de Lima, lo que la convertiría en una de las más rentables del mundo, o más claro aún el 7.7% del Dow Jones, su subida más fuerte desde octubre del 2002, anuncian quizá tiempos mejores. O el liderazgo de un Obama que le puso el pare a lloriqueos y pataletas de las automotoras estadounidenses haya encendido nuevas velas.
Lo cierto es que hay razones para esperar el bien. Por ejemplo, Paul B. Farell, colaborador de MarketWatch (el ojo financiero del Wall Street Journal), expone por qué se hace llamar sarcásticamente Dr. Boom, a saber, el anunciante del fin de la recesión. Boom describe las siguientes señales típicas de una recuperación: los mercados de valores reaccionan antes que la economía (hasta seis meses antes); las bolsas de valores destacan breves episodios (unos 10 días) de ganancias estelares que retornan luego a la normalidad y el 75% de estos saltos parecen producirse por arte de magia y sin lógica alguna; síntomas que se estarían repitiendo hoy. Algún adelantado podría declarar el fin de los malos tiempos, pero eso sería quizá un poco aventurado.
Es que a pesar de las buenas cifras de consumo (las ventas minoristas crecen más de dos meses seguidos), de vivienda (en febrero se incrementó la producción de viviendas nuevas) o de las utilidades de bancos (que elevaron los precios de sus acciones) en EEUU, persisten motivos para temer que el principal motor económico del mundo todavía no ha salido del hoyo. Por ejemplo, los inventarios de las industrias todavía no bajan al mínimo. La recuperación de las ventas minoristas puede deberse a un rebote temporal por una bajada muy rápida en meses anteriores. Los hogares yanquis siguen endeudados hasta el cuello con un 133% de sus ingresos, y en esa perspectiva, el banco de inversión inglés Barclays proyecta que los precios de las viviendas no subirán sino hasta entrado el 2010.
La historia es un peor verdugo. La NBER (un prestigioso think tank de economistas) revisó las experiencias pasadas y señaló que al mercado inmobiliario le tardaría recuperarse entre 6 y 20 años, con un promedio de dos años para las variables reales, que es por las que todos rezan. Además, las grandes revoluciones tecnológicas que empujarían la expansión económica del siglo XXI, como lo puede ser la biotecnología, la robótica, o las nuevas fuentes de energía, están todavía verdes, aunque madurando.
En lo que al Perú concierne, el pasado sugiere que los efectos más fuertes de crisis externas demorarán un par de años en afectar a nuestra pequeña economía. Así, aunque las noticias recientes den ganas de hacerle porras al boom, todavía no encontramos razones suficientes para dejar de temerle al doom.
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