Inversión extranjera: Noticias relacionadas a las inversiones empresariales en el Perú realizadas por compañías extranjeras.
Pese a que los pronósticos sobre un eventual rebote de la economía global son todavía tímidos, el BBVA ha dejado de lado el pesimismo circunstancial y se ha aventurado a decir –como muy pocos se atreven ahora– que China mantendrá en el 2009 un sólido crecimiento del 8%. ¿Será ésta la oportunidad para afianzar los vínculos empresariales con el gigante oriental?
POR AUGUSTO TOWNSEND K.

¿Cuán sencillo es para una empresa peruana instalarse en China?
Antes del 2008 había una ventaja fiscal que favorecía en general a las empresas extranjeras. Su tipo impositivo era 50% del tipo impositivo aplicable a las empresas chinas, con lo cual se impulsaba fuertemente el ingreso de inversión foránea. Sin embargo, esto cambio a principios del 2008 cuando se unificó el tipo impositivo para empresas extranjeras y nacionales, con lo cual aquélla dejó de ser una ventaja de la cual podían disfrutar los inversionistas extranjeros.
No obstante, el gobierno chino sigue intentando atraer la inversión del exterior. Así, por ejemplo, en el 2009 se impulsaron cambios a través de los gobiernos locales para facilitar los trámites necesarios para constituir una empresa en China. Entonces, si bien se ha perdido la ventaja fiscal, se ha ganado otra que es la agilización de los trámites.
Hace poco hubo mucho revuelo por los problemas que enfrentó Coca-Cola al querer comprar a una empresa china, lo cual se interpretó como que ya no se quería inversión extranjera en el país. Mi lectura es distinta. Cuando se trata de una multinacional extranjera que busca comprar una participación de control en una firma china con posición de liderazgo, entonces sí se puede enfrentar trabas al momento de cumplir con los requisitos de la ley antimonopolio de China, como ocurrió con Coca-Cola. Pero en el caso de empresas que no aspiran a controlar una compañía china con una cuota de mercado significativa, creo que las condiciones son todavía muy favorables.
¿Cómo ha sido la experiencia del banco de interconectar a empresarios latinoamericanos con oportunidades de inversión en China?
Antes de formar parte del servicio de estudios del banco, estuve con el BBVA en Hong Kong precisamente como directora de cuenta para intermediar en los flujos de comercio e inversión entre empresas latinoamericanas y chinas, así que puedo hablar desde mi propia experiencia. El banco no actúa como un asesor, salvo en lo que respecta a los flujos comerciales y financieros. Más bien, lo que ofrecemos es la ventaja de tener oficinas operativas en China. No son oficinas de representación como tienen algunos otros bancos, sino sucursales en todo el sentido de la palabra, las cuales tienen licencia para actuar como bancos. Tenemos una participación importante en un banco chino, con operaciones tanto en Hong Kong como en China continental, lo cual nos convierte en el único banco hispanoamericano que tiene una participación de este tipo en China.
Habida cuenta de lo anterior, podemos ofrecerles a nuestros clientes un nivel de interlocución que nos permite gestionar las relaciones empresariales tanto en el lugar de origen de las compañías como en el país de destino de sus inversiones. Y dado que los bancos extranjeros tienen una operatividad relativamente limitada en el mercado chino, el tener nosotros participación en un banco local nos permite recurrir a este canal para facilitar las transacciones que no podamos hacer directamente.
Para un inversionista peruano, por ejemplo, ¿cuán difícil es familiarizarse con los usos y costumbres empresariales del mercado chino?
Lo que yo aprecio mucho de los peruanos es esa sensibilidad que muestran hacia el acercamiento cultural en el marco de los negocios. Francamente, he estado en varios países de Latinoamérica por períodos muy cortos, participando en conferencias sobre China, y en muy pocos he visto ese genuino interés por la vertiente cultural.
Dicho esto, la verdad es no existen tantas barreras culturales en el aspecto empresarial, porque buena parte del empresariado chino ya está acostumbrado a tratar con empresarios extranjeros. Por tanto, si bien un conocimiento de los usos y costumbres ayuda mucho a gestar una relación comercial o alcanzar un acuerdo de negocios, no hay que tenerle miedo tampoco a las diferencias culturales.
Ahora bien, una de las características a tener en cuenta es que el chino es mucho menos expresivo. Asimismo, le da menos importancia a los acuerdos escritos y privilegia, más bien, la confianza como sustento de una relación continua. Pero, en ese contexto, lo que conviene recomendarles a los empresarios peruanos es que hagan siempre sus deberes. Aun cuando no haya que desconfiar si su contraparte china no muestra mucho interés por firmar un contrato, la compañía peruana debe informarse si está tratando con una firma seria y, desde luego, no tomar acuerdos de forma arriesgada.
Pero eso enfrenta también el problema de que las empresas y, en general, el mercado chino no resulta muy transparente para el inversionista extranjero…
Es cierto que en China no hay una base de datos de riesgo crediticio como la hay en España, por ejemplo, pero es algo que se está formando. Para los propios bancos este escenario presenta una serie de complicaciones. Nosotros tenemos la ventaja de haber estado presentes en Hong Kong desde 1985, con lo cual ya hemos trabajado y conocemos de cerca a varias empresas. Pero para un empresario peruano que no conoce la plaza, es imprescindible visitar el país e identificar de primera mano con qué firmas va a trabajar. Si se quiere forjar relaciones de largo plazo, hay que conocer a las empresas y a sus propietarios.
En el Perú algunas inversiones chinas han despertado cuestionamientos: Shougang por su manejo laboral o Chinalco por la reubicación del pueblo de Morococha…
Para toda empresa lo principal es tener un proyecto rentable, pero su éxito depende finalmente de cómo se lleve a cabo. Hace poco estuve en China en una conferencia en la que participó Shougang justamente para describir su experiencia en el Perú. La misma mala impresión que los peruanos pueden tener de Shougang, la tenía Shougang de trabajar en el Perú. Ésta se quejaba de que sus trabajadores se declaraban en huelga todo el tiempo, que interrumpían la producción, etcétera. Si se tiene en cuenta que la mala impresión puede darse en ambos lados, la solución es evidente: entendimiento, comunicación. Hay que tener muy claras cuáles son las expectativas de la otra parte.
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